DESAMPARO ABSOLUTO REVELA DERRUMBE POLÍTICO DEL EXPRESIDENTE LUIS ARCE

diciembre 11, 2025

La aprehensión de Luis Arce dejó al descubierto una dimensión política que ni sus más cercanos colaboradores pudieron ocultar: el expresidente quedó completamente solo. Lo que antes era una estructura activa, ruidosa y movilizada, se convirtió en un vacío que sorprendió incluso a los observadores más críticos del arcismo. Frente a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), donde Arce permaneció hasta altas horas de la noche, apenas una persona se acercó para expresarle solidaridad. Los militantes, operadores y funcionarios que solían rodearlo en cada acto público desaparecieron por completo. La escena simbolizó el quiebre más severo dentro del MAS desde que Arce inició su carrera política.

La única voz firme a su favor fue la de María Nela Prada. Visiblemente consternada, denunció la aprehensión como un acto ilegal y exigió respeto al procedimiento establecido para los expresidentes. Fue, además, la única exautoridad que se presentó físicamente en la FELCC para verificar el estado del exmandatario. Prada reiteró que su nombre no tiene relación alguna con el caso Fondioc, investigación que hoy sostiene los cargos en contra de Arce. Su testimonio contrastó con la ausencia absoluta del resto de su entorno político.

De los 40 ministros que acompañaron al expresidente durante sus cinco años de gestión, solo Edgar Montaño se sumó al rechazo público de la detención. A través de redes sociales, pidió su liberación y una investigación imparcial. Llamó a evitar que el proceso se convierta en un instrumento de persecución y enfatizó que el país necesita tranquilidad institucional. Sin embargo, la mayoría del gabinete arcista optó por el silencio, enviando un mensaje claro: las lealtades que en algún momento fueron sólidas ahora se encuentran fracturadas.

En contraste, el exdiputado Rolando Cuéllar no solo evitó respaldar a Arce, sino que se alineó con una postura abiertamente acusatoria. Declaró que “no se protegerá a corruptos” y pidió que el Ministerio Público amplíe las medidas de arraigo contra Arce, Evo Morales y otros actores vinculados al caso Fondioc. Su posición reflejó la ruptura total con el liderazgo arcista y fortaleció la percepción de una desbandada interna irreversible.

En el bloque evista, la situación fue utilizada como una oportunidad para profundizar la crítica al Gobierno. Aunque Evo Morales evitó pronunciarse, el diputado Héctor Arce sí lo hizo. No defendió al expresidente detenido; por el contrario, calificó el operativo policial como un “circo” montado por el Gobierno de Rodrigo Paz para distraer al país de la crisis económica y de los hechos violentos recientes. Sin embargo, también reconoció que, de existir indicios sólidos, Arce debe enfrentar el proceso correspondiente.

El abandono se hizo evidente a lo largo de la noche. Cuando el reloj marcó las 21:00, los únicos presentes frente a la FELCC eran periodistas que aguardaban novedades. Ningún dirigente, ningún simpatizante, ningún militante del arcismo llegó para acompañar al expresidente. La soledad de Arce no fue un accidente; fue el reflejo de un derrumbe político que se consumó frente a todos, sin discursos ni defensas, solo con el silencio de quienes antes proclamaban lealtad absoluta.

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