La Sala Plena definirá si convoca a un nuevo encuentro multipartidario para reforzar la confianza en el proceso electoral
Este martes 10 de junio, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) sostendrá una sesión clave de Sala Plena en su sede central de La Paz. La reunión, que se llevará a cabo bajo resguardo policial, cobra relevancia no solo por su carácter organizativo dentro del calendario electoral, sino también por las implicancias políticas que podría generar si se confirma la convocatoria a una nueva cumbre multipartidaria e interinstitucional.
El vocal Francisco Vargas fue quien confirmó públicamente la instalación de la Sala Plena, sin brindar mayores detalles sobre los temas a tratar. Sin embargo, su colega Gustavo Ávila adelantó que una de las propuestas a evaluar será la posibilidad de convocar nuevamente a los actores políticos y representantes institucionales a una mesa de concertación de alcance nacional.
“Hay solicitudes expresas que llegaron desde distintos sectores del país. Vamos a considerarlas formalmente en la reunión de mañana. De eso dependerá la decisión sobre una nueva cumbre”, señaló Ávila en una conferencia de prensa celebrada este lunes.
Las solicitudes, según explicó el vocal, fueron remitidas tanto por partidos políticos como por entidades estatales y organizaciones de la sociedad civil que ven con preocupación el clima preelectoral y la necesidad de construir garantías mínimas para todos los competidores.
Aunque no se ha confirmado de manera oficial, diversas fuentes dentro del TSE señalaron que la cumbre —de ser aprobada— buscaría abordar temas como la seguridad del proceso, la transparencia de los resultados, la neutralidad de los órganos del Estado y el acceso equitativo a los medios de comunicación públicos.
La anterior cumbre multipartidaria, celebrada a principios de año, ayudó a consensuar el calendario electoral, pero algunos bloques políticos aseguran que las tensiones no han cesado. De hecho, los recientes cruces de acusaciones entre candidatos, la judicialización de candidaturas y los conflictos sociales latentes han vuelto a poner en duda la estabilidad del proceso.
De allí que el rol del TSE como árbitro electoral cobre aún más relevancia. “La convocatoria a una cumbre no resolverá todos los problemas, pero puede ser un paso importante para reconstruir la confianza”, afirmaron desde el entorno de los vocales.
Una vez finalizada la sesión de Sala Plena, el Tribunal tiene previsto emitir un comunicado oficial. Si se aprueba la propuesta, se informará públicamente sobre la fecha, la sede y la modalidad del encuentro, que podría realizarse en los próximos días, tomando en cuenta la cercanía de los comicios.
Reloj electoral: organizaciones políticas corren contra el tiempo para entregar material gráfico
Mientras el TSE evalúa los escenarios políticos, en el ámbito técnico también se viven jornadas intensas. Este lunes por la noche, el Tribunal confirmó que cinco organizaciones políticas ya habían cumplido con la entrega de sus diseños de franja y fotografías de los candidatos, materiales imprescindibles para el armado de la papeleta electoral del 17 de agosto.
El plazo límite para cumplir con esta obligación vence a las 23:59 de este 9 de junio. A pocas horas del cierre, cinco agrupaciones aún no habían presentado la documentación requerida, según datos proporcionados por el vocal Ávila en contacto con la red Unitel.
“Estamos muy cerca del cierre del plazo. Las organizaciones que no cumplan podrían quedar sin su franja ni la foto del candidato en la papeleta, lo que afecta directamente su visibilidad ante el electorado”, advirtió.
Estos elementos gráficos forman parte de la actividad número 32 del calendario electoral aprobado por el TSE el pasado 3 de abril. Según este cronograma, tras la recepción completa del material, los técnicos del Tribunal iniciarán el diseño final de la papeleta de sufragio.
Una vez finalizado ese diseño, el lunes 16 de junio se realizará el sorteo público que determinará la ubicación de cada candidatura dentro de la boleta. Esta posición no es menor: estar en los extremos o al centro puede incidir —aunque sea mínimamente— en la recordación visual del votante, especialmente en zonas rurales o con menor nivel de alfabetización.
La posterior etapa, quizás la más delicada, es la impresión masiva de las papeletas. El TSE prevé iniciar este proceso logístico entre 35 y 40 días antes de la elección, es decir, a mediados de julio. Por ello, los plazos actuales no admiten retrasos.
“Estamos comprometidos con el cumplimiento riguroso del cronograma. No hay margen para improvisación. Toda demora afecta la cadena logística, desde la distribución hasta el resguardo de materiales”, indicó Ávila.
Además, el vocal recordó que las organizaciones políticas han sido debidamente notificadas sobre estas fechas y que no existe excusa para no haber previsto la entrega de los archivos gráficos y fotográficos.
La papeleta electoral no solo es el documento más simbólico de la jornada electoral; también es una pieza técnica que debe garantizar claridad, legibilidad y equidad visual entre todas las opciones presentadas. Su diseño y elaboración deben seguir protocolos rigurosos de validación, supervisión y control.
Por esta razón, el proceso de impresión será acompañado por misiones de observación nacional e internacional, así como veedores acreditados por los propios partidos políticos. Esta vigilancia busca evitar cualquier manipulación o error que pudiera generar desconfianza en el electorado.




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