DORIA MEDINA SE IMPONE EN EL GRAN CHACO ENTRE DUDAS Y DESENCANTO

agosto 21, 2025

La victoria de Samuel Doria Medina en la provincia Gran Chaco estuvo marcada por un ausentismo considerable y un voto de protesta que evidencian la desconfianza ciudadana hacia el sistema electoral y los candidatos.

En la provincia Gran Chaco, que reúne a los municipios de Caraparí, Villamontes y Yacuiba, las elecciones presidenciales arrojaron un resultado ajustado y cargado de matices. El ganador fue Samuel Doria Medina, quien alcanzó el 29,72% de los votos válidos, lo que equivale a 23.471 sufragios. En segundo lugar se ubicó Rodrigo Paz Pereyra con el 27%, equivalente a 21.318 votos, mientras que el tercer puesto fue para Jorge Quiroga Ramírez, que obtuvo el 22,18% con un respaldo de 17.518 electores.

Los datos del Tribunal Supremo Electoral revelan que en la provincia autónoma del Gran Chaco, en el departamento de Tarija, el ausentismo alcanzó un 15,16%. A ello se suma un 13,05% de votos nulos y un 3,58% de votos en blanco. En términos prácticos, esto significa que un 29,27% de los ciudadanos habilitados optaron por expresar su descontento, ya sea a través de la abstención o de un voto de rechazo.

En las calles de Yacuiba, Caraparí y Villamontes, el ambiente posterior a los comicios reflejó sentimientos encontrados. Aunque el triunfo de Doria Medina le otorga una ventaja política importante en la región, la lectura de fondo apunta a una ciudadanía dividida y desconfiada. Según testimonios recogidos por el medio local Chaco Al Día, muchos electores manifestaron su decisión de no asistir a las urnas o de votar nulo o en blanco porque no creen en el actual sistema de elecciones.

A estas dudas se sumó la ausencia de figuras históricas como el expresidente Evo Morales, cuya exclusión de la contienda fue mencionada por algunos ciudadanos como un factor de desinterés. Otros, en cambio, remarcaron que los candidatos en competencia no lograron despertar confianza, ni en el nivel presidencial ni en las listas para diputados y senadores.

La suma de estos factores convierte al Gran Chaco en un escenario donde el resultado oficial convive con un mensaje más profundo: una parte significativa de la población no se siente representada por la oferta política disponible. Los guarismos numéricos muestran ganadores y perdedores, pero detrás de las cifras se percibe un vacío de credibilidad que afecta a todas las fuerzas políticas.

Los analistas locales coinciden en que, si bien Samuel Doria Medina consiguió una victoria clave en el sur del país, el desafío no se limita a administrar un caudal electoral. La tarea mayor será recuperar la confianza de un electorado que, con un 29,27% de rechazo activo o silencioso, exige cambios en la manera en que se conciben las campañas y se construyen los liderazgos.

En ese sentido, los comicios en el Gran Chaco no solo definieron nombres y porcentajes, sino que también dejaron una advertencia: las urnas reflejan un desencanto que no puede ignorarse. La democracia local, para fortalecerse, deberá responder a esa demanda ciudadana de transparencia, representatividad y credibilidad, sin las cuales ningún triunfo puede considerarse pleno.

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