Una nueva era financiera se consolida con el respaldo del Estado, la regulación fintech y una ciudadanía cada vez más conectada.
La economía boliviana ha ingresado en una etapa de transformación acelerada. Las cifras no dejan lugar a dudas: las operaciones con activos virtuales han crecido más del 630% en tan solo un año. Según el Banco Central de Bolivia (BCB), entre enero y junio de 2024 se movilizaron 46,5 millones de dólares mediante estos instrumentos. En el mismo periodo de 2025, el monto se disparó a 294 millones de dólares, marcando un antes y un después en la historia financiera del país.
Desde la aprobación de la Resolución de Directorio N° 082/2024, las transacciones con monedas digitales, tokens y otros instrumentos basados en tecnología blockchain se han vuelto comunes en remesas, compras internacionales y pagos menores. El acumulado total desde la vigencia de la norma supera los 430 millones de dólares.
En el ámbito local, los datos proporcionados por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) también dan cuenta de esta expansión. Desde julio de 2024 se registraron más de 10 mil operaciones en el sistema financiero, sumando un volumen de 611 millones de bolivianos. Esto equivale a multiplicar por doce la actividad registrada antes del marco normativo.
El acceso a estos servicios ha sido dominado por personas naturales, quienes representan el 86% del total de usuarios. Entre ellos, los hombres son mayoría con un 77%. Frente a este perfil, el BCB ha decidido implementar una política de formación y orientación técnica a través de talleres sobre economía digital, criptoseguridad y gestión de riesgos.
Además del impulso pedagógico, el Gobierno Nacional ha aprobado el Decreto Supremo N° 5384, que regula a las Empresas de Tecnología Financiera (Fintech), define activos tokenizados y establece parámetros claros para proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV). Esta norma se ajusta a las recomendaciones internacionales del GAFILAT, buscando prevenir el uso ilícito de estas plataformas.
El BCB ha reiterado que esta política no busca sustituir el sistema bancario tradicional, sino complementarlo con opciones más modernas, accesibles y acordes a la evolución del comercio global. El compromiso institucional es mantener vigilancia constante sobre el desarrollo del sector, garantizando seguridad y transparencia para todos los usuarios.




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