La Fiscalía paceña aceptó una denuncia contra Juan Carlos Huarachi, quien niega haber recibido dinero del exministro Juan Santos Cruz y denuncia una operación política para dañar su nombre.
El nombre de Juan Carlos Huarachi, por años sinónimo de liderazgo sindical, volvió al foco público tras conocerse que la Fiscalía de La Paz admitió una denuncia en su contra por los delitos de uso indebido de influencias, concusión y enriquecimiento ilícito. La decisión judicial abrió una nueva etapa en la vida del exsecretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), quien rechaza las acusaciones y asegura que se trata de un intento de ensuciar su trayectoria.
El fiscal Guido Uruña, de la Unidad de Análisis, confirmó el inicio de las investigaciones luego de recibir la denuncia formal del abogado Abel Loma. Este último vincula a Huarachi con presuntas coimas que se habrían pagado en el Ministerio de Medio Ambiente y Agua durante la gestión del exministro Juan Santos Cruz, actualmente detenido por hechos de corrupción.
La denuncia incluye el testimonio de una mujer que se presenta como testigo clave: Claudia Cortez. Según el relato difundido por la acusación, Cortez asegura contar con documentación que probaría que Huarachi recibió 40.000 bolivianos del exministro Santos Cruz, dinero que —según ella— tenía origen en operaciones irregulares dentro del ministerio. Loma sostiene que las pruebas son contundentes y que el caso debe ser investigado con toda la rigurosidad posible.
Huarachi, por su parte, respondió con serenidad pero con visible molestia. Afirmó que no tiene relación alguna con el caso y calificó la denuncia como parte de una “campaña de difamación” en su contra. “No me voy a esconder, estoy dispuesto a abrir mi secreto bancario y entregar mis registros financieros. No tengo nada que ocultar”, expresó en contacto con los medios, buscando despejar las dudas que rodean su figura.
Durante casi una década, Huarachi fue el rostro visible del movimiento obrero boliviano. Su gestión al frente de la COB estuvo marcada por la defensa de los derechos laborales, pero también por su cercanía política con los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS). Esa relación, que alguna vez le permitió ejercer influencia en decisiones nacionales, hoy se vuelve un punto de debate entre quienes lo acusan de haber perdido independencia sindical y quienes defienden su papel negociador.
El cambio de mando en la COB, ocurrido la semana pasada en el XVIII Congreso Ordinario en Cobija, parecía cerrar una etapa. Sin embargo, la denuncia revivió tensiones internas y trajo nuevamente la figura de Huarachi a las portadas. El nuevo secretario ejecutivo, Mario Argollo, evitó pronunciarse sobre el caso, alegando respeto al proceso judicial.




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