El mandatario venezolano denunció la presencia de flotas estadounidenses en el Caribe, advirtiendo que la maniobra constituye una amenaza inédita para la paz continental y la soberanía de Venezuela.
Caracas volvió a ser centro de atención internacional tras la denuncia del presidente Nicolás Maduro sobre un inusual movimiento militar estadounidense en el Caribe. Según el mandatario, el despliegue de buques de guerra y un submarino nuclear en cercanías de Venezuela constituye un acto de provocación que pone en riesgo no solo la estabilidad del país, sino también la seguridad de toda la región.
“Estamos enfrentando la más grande amenaza en cien años para nuestro continente. Frente a la máxima presión militar, hemos declarado la máxima preparación de defensa”, expresó Maduro en conferencia de prensa.
La operación, presentada por Washington como parte de la lucha contra el narcotráfico, fue rechazada de manera categórica por Caracas. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, aseguró que este argumento carece de fundamento. “Venezuela no es productor ni procesador de drogas. Los informes de la ONU son claros: el 87% de la droga suramericana proviene de Colombia, Ecuador y Perú, y se mueve por el Pacífico, no por el Caribe”, señaló.
Mientras el gobierno denunció la maniobra, en las calles de Caracas las opiniones se mezclaron entre la preocupación y la confianza. María Fernández, comerciante en Catia, dijo que siente “incertidumbre porque un conflicto militar no solo afectaría al gobierno, nos golpearía a todos, especialmente a quienes vivimos del día a día”.
Por su parte, Antonio Ramírez, trabajador del Metro de Caracas, sostuvo que la situación exige unidad nacional. “Hemos pasado sanciones, bloqueos y crisis. Ahora toca prepararnos para defender la patria. No se trata de partidos políticos, sino de nuestra soberanía”, afirmó.
El presidente venezolano interpretó el despliegue militar como una reacción desesperada de Estados Unidos ante el fracaso de las sanciones económicas y la estrategia de aislamiento diplomático. “Después de más de mil medidas coercitivas, seguimos de pie, avanzando en la recuperación y diversificación económica. Su respuesta es la amenaza militar”, señaló.
Maduro advirtió además que esta acción revive la llamada “diplomacia de las cañoneras”, un método usado por Estados Unidos en el siglo XIX para forzar gobiernos en América Latina a obedecer sus intereses. “Hoy intentan reeditar esa lógica bajo la doctrina Monroe, pero ya no estamos solos. Tenemos relaciones sólidas con los BRICS y el mundo multipolar”, afirmó.
El gobierno venezolano llamó a los países latinoamericanos a mantenerse vigilantes y denunciar este movimiento militar. Según Caracas, un error de cálculo podría derivar en un conflicto de consecuencias imprevisibles para el continente.




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