El exalcalde de Cobija habla desde Brasil, detalla los procesos en su contra, niega enriquecimiento ilícito, describe su vida lejos del país y afirma que probará su inocencia.
El exalcalde de Cobija, Luis Gatty Ribeiro, vive fuera de Bolivia desde hace varios años. Se instaló en Brasil en medio de procesos judiciales abiertos en su contra y sostiene que su salida respondió a una decisión personal frente al riesgo de una detención preventiva prolongada. Desde ese país, expone su versión sin matices: rechaza todas las acusaciones y asegura que demostrará su inocencia con documentación.
“No soy millonario, nada que ver”, afirma. La declaración apunta directamente a una de las versiones más difundidas en su contra. Ribeiro insiste en que no acumuló riqueza durante su gestión municipal y que su situación económica actual es limitada. “Tengo una casita nada más donde vivo, no es una mansión”, agrega.
Su vida personal también cambió. Está separado desde 2019 o 2020 de la madre de sus hijos, quienes permanecen en Cobija. El vínculo se mantiene, aunque condicionado por la distancia. “Mi hija viene cuando puede, pasa conmigo y en la noche vuelve porque tiene clases”, explica. Su hijo, estudiante de medicina, tiene menos tiempo. “Cuando puede, viene”, señala. La imposibilidad de convivir con ellos en Brasil es, según reconoce, una de las consecuencias más duras de su situación.
Procesos abiertos
Ribeiro detalla que enfrenta al menos cuatro procesos judiciales. El primero está relacionado con un presunto daño ambiental. “Me acusan de haber mandado a quemar el basurero”, indica. Niega esa versión y sostiene que durante su gestión se ejecutó un relleno sanitario con estudios previos. “Se hizo con evaluación”, afirma. Según su relato, el incendio fue provocado posteriormente por terceros. “Alguien fue y le metió fuego”, dice.
Otro proceso se refiere a una urbanización. De acuerdo con la denuncia, habría solicitado un terreno al urbanizador. Ribeiro rechaza ese señalamiento. “Ni lo conocía”, sostiene.
También menciona una causa por la supuesta compra de luminarias LED. “Nunca compramos luminarias LED”, afirma. Asegura que ese punto será aclarado en instancias judiciales.
El cuarto caso está vinculado a la salida de productos de un almacén. Según la acusación, él habría dado la orden. Ribeiro lo niega. “Jamás ordené eso”, señala. Añade que hay más personas involucradas que no fueron convocadas. “Llaman a pocos, pero hay muchos más”, afirma.
En todos los casos mantiene la misma línea de defensa. “Lo voy a demostrar con papeles”, insiste.
Decisión de salir del país
Su permanencia en Brasil responde, según explica, al temor de ser detenido sin sentencia. “No voy a ir preso por algo que no hice”, sostiene. Considera que el sistema judicial aplica detenciones preventivas antes de concluir investigaciones. “Primero te meten preso y después investigan”, afirma.
Bajo esa lógica, cree que habría pasado varios años detenido. “Si me quedaba, ya estaría preso desde 2020”, dice. La decisión implicó alejarse de su entorno más cercano. No ha visitado a su madre desde que salió de Bolivia. “No fui para no preocuparla”, explica.
Vida en Brasil
En territorio brasileño, Ribeiro sostiene una rutina basada en trabajos ocasionales y apoyo familiar. Su padre es brasileño y cuenta con familiares en distintas ciudades. “Tengo familia aquí”, indica.
Realiza actividades diversas para sostenerse. “Trabajo en lo que se puede”, resume. También relata que vendió su vehículo para cubrir gastos. “Vendí mi camioneta para pagar cuentas”, señala.
Colabora en pequeños emprendimientos familiares, especialmente en horarios nocturnos. “Ayudo armando pedidos, entregando cosas”, comenta. No cuenta con ingresos estables, pero asegura que logra mantenerse.
El tiempo compartido con su hija es central en su rutina. “Eso me mantiene”, afirma. También realiza caminatas y actividades simples que le permiten sostener el día a día.
Gestión municipal
Ribeiro defiende su paso por la Alcaldía de Cobija. Sostiene que durante su gestión se ejecutaron obras en educación, agua potable y vivienda.
“Construimos colegios grandes en distintos barrios”, señala. Explica que el objetivo fue acercar la educación a diferentes zonas de la ciudad y evitar desplazamientos largos.
El acceso al agua fue otra prioridad. “La gente se levantaba de madrugada para llenar sus tanques”, recuerda. Frente a esa situación, decidió impulsar proyectos de red. “Primero era resolver eso”, afirma.
Reconoce que las obras generaron molestias. La instalación de redes implicó romper calles. “La gente se enojó”, admite. Sin embargo, considera que era una decisión necesaria. “Era eso o seguir con cisternas”, explica.
También menciona la construcción de viviendas sociales y la recuperación de espacios deportivos. Asegura que muchas obras se concretaron mediante gestiones ante el Gobierno central.
Relación con el Gobierno
Durante su gestión, Ribeiro mantuvo contacto con el entonces presidente Evo Morales. Según relata, ese vínculo permitió gestionar proyectos para Cobija. “Yo iba con proyectos”, señala.
Afirma que su enfoque fue exclusivamente de trabajo. “Entré a trabajar, no a pelear”, dice. Sostiene que no tuvo confrontaciones políticas en ese periodo.
Señalamientos
Ribeiro considera que las denuncias en su contra comenzaron después de dejar el cargo. “Empezaron a buscar después”, sostiene.
En su criterio, se lo responsabiliza por problemas actuales. “Si algo no funciona, culpan al anterior”, afirma.
También rechaza versiones difundidas públicamente. Recuerda declaraciones que lo vincularon con 40 millones de bolivianos. “Imagínese”, dice. Niega esa cifra. “No estaría aquí si fuera así”, agrega.
Justicia
Cuestiona el desarrollo de los procesos judiciales. Afirma que en el caso ambiental no se realizaron estudios técnicos. “Dijeron que era caro”, señala.
Su expectativa es que las causas se resuelvan con base en pruebas. “Quiero que se diga claramente si soy culpable o no”, afirma.
Entorno personal
Ribeiro reconoce que no todos permanecieron cerca. “Algunos que creía amigos, no aparecieron”, dice. Sin embargo, destaca el apoyo de otros. “Siempre hay gente que está”, añade.
Las llamadas y visitas ayudan a sostener el ánimo. También recurre al humor como forma de enfrentar la situación. “Hay que seguir”, comenta.
Su objetivo es cerrar los procesos y limpiar su nombre. “Quiero demostrar que no es como dicen”, afirma.
Antes de esta situación, tenía otros planes. “Quería dedicarme a mis negocios y al fútbol con niños”, recuerda.
Hoy, su prioridad es distinta. “Que todo se aclare”, señala.
Desde Brasil, Ribeiro mantiene su postura sin variaciones. Niega cada acusación, sostiene que no existe enriquecimiento ilícito y asegura que presentará pruebas en cada proceso. Su expectativa está centrada en una resolución judicial que, según afirma, establezca con claridad su situación.




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