Presidentes y delegaciones con afinidad a la ultraderecha internacional confirmaron su asistencia a la toma de mando de Rodrigo Paz y Edmand Lara, en un escenario político cada vez más cercano a Washington.
Bolivia se prepara para recibir a una comitiva internacional marcada por la presencia de gobiernos conservadores, liberales extremos y aliados estratégicos de Estados Unidos. La investidura de Rodrigo Paz y Edmand Lara, programada para el sábado 8 de noviembre, se convertirá en un evento donde la geopolítica de la región volverá a inclinarse hacia el bloque de la ultraderecha continental.
Entre los primeros confirmados se encuentra Javier Milei, presidente de Argentina, quien se ha convertido en uno de los principales referentes del movimiento libertario de derecha en América Latina. Desde el anuncio del triunfo de Paz, Milei destacó públicamente su satisfacción por lo que llamó “el retorno de Bolivia al mundo libre”, frase que fue interpretada como un respaldo explícito a una línea política afín al discurso económico promovido por Washington. Su llegada a La Paz será acompañada por una delegación económica, interesada en abrir nuevas rutas de inversión y cooperación bilateral.
Gabriel Boric, mandatario de Chile, también confirmó su visita, aunque en un contexto diplomático más complejo. Luego de su participación en la cumbre climática de Belém, el presidente chileno arribará al país en medio de un clima tenso, tras las declaraciones de sectores de la derecha chilena que pidieron revisar los acuerdos fronterizos con Bolivia. Pese a su perfil progresista, Boric llega como parte de un nuevo esquema de acercamiento regional promovido por Estados Unidos y sus socios estratégicos.
Desde Paraguay, el presidente Santiago Peña sumó su nombre a la lista de invitados. Su política de apertura económica, sus vínculos con organismos multilaterales y su afinidad con el FMI lo ubican entre los aliados más visibles del modelo neoliberal impulsado desde el norte. Medios paraguayos adelantaron que su visita buscará “estrechar la cooperación energética y de infraestructura” con el nuevo gobierno boliviano.
Asimismo, el vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin, el presidente del Consejo de Ministros del Perú, Ernesto Álvarez, y el expresidente alemán Christian Wulff confirmaron su presencia. También se espera la llegada de una delegación española y la posible participación del mandatario salvadoreño Nayib Bukele, cuya gestión es considerada un referente de la derecha autoritaria contemporánea.
La Cancillería boliviana trabaja junto a las Fuerzas Armadas en la planificación de un amplio operativo de seguridad, ante el arribo de delegaciones extranjeras y el interés mediático que genera el evento. La ceremonia se desarrollará al mediodía, en el nuevo hemiciclo de la Asamblea Legislativa Plurinacional.
La composición de las visitas diplomáticas refleja un cambio de era política. Después de años de independencia y diversificación de alianzas, Bolivia vuelve a situarse bajo el radar de Washington y de los gobiernos que promueven la desregulación, la privatización y la alineación hemisférica con el poder estadounidense. El acto de investidura, más que una ceremonia protocolar, se perfila como un símbolo del nuevo rumbo geopolítico del país.




0 comentarios