LA MOTOSIERRA DE MILEI ACELERA EL CIERRE DE FÁBRICAS Y EMPRESAS

octubre 25, 2026

Comercios vacíos, persianas bajas y miles de empleos perdidos reflejan un deterioro que, según cámaras empresariales y datos oficiales, avanza a una velocidad que supera otros períodos de ajuste económico en Argentina.

La campaña comenzó en comercios de distintas ciudades argentinas con un mensaje sencillo y difícil de ignorar: “Este comercio / Pyme no soporta el modelo económico”. Detrás de esos carteles hay negocios que venden menos, industrias que reducen producción y empresas que dejaron de existir. Los números difundidos por organizaciones empresariales, centros de estudio y registros oficiales muestran que la estructura productiva argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas, marcado por cierres de establecimientos, pérdida de empleo formal y una fuerte retracción de la actividad industrial.
UNA PROTESTA DESDE LAS VIDRIERAS
La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) lanzó una campaña nacional para exponer la situación que atraviesa el sector productivo. La entidad sostiene que desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada desaparecieron más de 30.000 pequeñas y medianas empresas y que las ventas minoristas acumulan una caída cercana al 13% respecto al nivel existente al inicio de la actual gestión.
La organización atribuye esa situación a varios factores combinados: la caída del consumo, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, el aumento de los costos operativos y la apertura comercial que facilita el ingreso de productos importados.
Para miles de pequeños negocios, el problema no pasa únicamente por vender menos. Los incrementos en tarifas de servicios, alquileres y gastos financieros terminaron reduciendo márgenes que ya venían golpeados por el descenso de la demanda.
Desde APYME describieron el escenario como una situación que muchas empresas ya no pueden sostener. Por eso impulsaron una campaña visible en las calles, buscando que el deterioro económico deje de aparecer solamente en informes estadísticos y se haga evidente frente a los consumidores.
LA INDUSTRIA PIERDE TERRENO
Uno de los indicadores más preocupantes es el comportamiento del sector manufacturero.
Los datos citados por distintos informes muestran que la producción industrial registró durante 2024 una caída superior al 9%, un retroceso que coloca a la actividad entre las más afectadas por el ajuste económico.
La magnitud del descenso adquiere otra dimensión cuando se la compara con experiencias anteriores. Durante la presidencia de Mauricio Macri, la industria acumuló una contracción de 13,5% durante todo el período 2016-2019, con una caída promedio anual cercana al 3,6%, además del cierre de miles de firmas y la pérdida de más de 143.000 empleos formales.
En los años noventa, durante la convertibilidad impulsada por Carlos Menem, la producción industrial logró exhibir crecimiento en algunos períodos, aunque acompañado por una sostenida expulsión de trabajadores del sector manufacturero.
La diferencia que remarcan los relevamientos actuales no está solamente en la profundidad del deterioro, sino en la velocidad con la que ocurre. Un retroceso industrial cercano al 9% en apenas un año se aproxima a la magnitud de procesos de desindustrialización que anteriormente demandaron varios años para desarrollarse.
MILES DE PUESTOS DE TRABAJO MENOS
La pérdida de empleo formal acompaña la caída de la producción.
Datos elaborados a partir de registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo señalan que durante la actual administración se perdieron más de 97.000 puestos industriales registrados y cerraron alrededor de 4.300 establecimientos manufactureros.
La reducción representa cerca del 8% del empleo industrial formal existente al inicio de la gestión.
A esto se suma otro indicador relevante: la utilización de la capacidad instalada. Distintos reportes muestran que una parte importante de la infraestructura industrial permanece sin uso, reflejando la falta de demanda y la disminución de la producción.
En términos prácticos, eso significa fábricas trabajando por debajo de sus posibilidades, maquinaria detenida y empresas que encuentran cada vez más dificultades para sostener sus operaciones habituales.
EL CIERRE DE EMPRESAS SE EXTIENDE A CASI TODO EL PAÍS
El fenómeno no se limita al sector industrial.
Un monitoreo elaborado por Fundar, basado en estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, registró una pérdida de 32.290 empresas empleadoras desde noviembre de 2023. La cifra equivale a una reducción del 6,3% y representa la caída más pronunciada para un período equivalente de gobierno desde que existen datos comparables.
Según ese relevamiento, Argentina cuenta actualmente con la menor cantidad de empresas empleadoras en casi dos décadas. El informe también indica que la contracción se ha mantenido durante 18 meses consecutivos.
Los sectores más afectados son comercio, transporte, almacenamiento e industria manufacturera.
El comercio aparece al frente de las pérdidas absolutas, seguido por transporte y almacenamiento. La industria manufacturera ocupa el tercer lugar entre las actividades que más empresas dejaron en el camino.
La situación tampoco presenta diferencias significativas entre regiones. Los registros muestran que 23 de las 24 jurisdicciones argentinas tienen menos empresas que al comienzo de la actual gestión. Neuquén aparece como la única excepción con un crecimiento marginal, mientras que provincias como La Rioja, Tierra del Fuego y Catamarca figuran entre las que sufrieron las mayores reducciones relativas.
En términos absolutos, las bajas más numerosas se produjeron en la provincia de Buenos Aires, Córdoba, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Santa Fe, los principales polos productivos del país.
SEÑALES DE UNA ECONOMÍA QUE SIGUE FRENADA
Mientras la administración de Milei continúa defendiendo su programa económico y destaca avances en materia fiscal e inflación, varios indicadores vinculados a la actividad productiva muestran un panorama distinto.
La evolución reciente del riesgo país, que volvió a superar los 700 puntos básicos, y el escaso crecimiento mensual de la actividad económica alimentaron las dudas sobre la capacidad de recuperación de algunos sectores productivos.
Para las pymes y empresas que dependen del mercado interno, la principal preocupación no gira alrededor de las variables financieras, sino del movimiento diario de clientes, pedidos y ventas.
Los números disponibles muestran una combinación de menor consumo, retroceso industrial, pérdida de empleo y reducción en la cantidad de empresas operativas. Son datos que cruzan distintos sectores y regiones del país, dejando una señal difícil de ignorar sobre el impacto que está teniendo el programa económico en el aparato productivo argentino.

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