Donald Trump rechazó las versiones sobre una acción militar contra Caracas, pero el Gobierno venezolano teme que los movimientos navales estadounidenses oculten una estrategia de intervención regional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que su administración no evalúa ninguna acción armada contra Venezuela, tras la difusión de reportes que señalaban supuestos preparativos militares en curso.
La aclaración se produjo durante un breve intercambio con periodistas en el avión presidencial Air Force One. Consultado sobre la veracidad de las publicaciones que mencionaban planes de ataque, el mandatario respondió: “No, no estamos considerando eso”. La frase buscó poner fin a las especulaciones generadas por las recientes revelaciones de medios estadounidenses.
El Miami Herald y The Wall Street Journal habían difundido informes que citaban a fuentes del Pentágono sobre “posibles operaciones preventivas” en territorio venezolano. Según esas versiones, Washington tendría identificados varios objetivos estratégicos vinculados con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Trump calificó esas publicaciones como “falsas” y subrayó que su Gobierno “no tiene en agenda acciones ofensivas contra Venezuela”. Sin embargo, evitó referirse a los movimientos de tropas, buques y aeronaves estadounidenses desplegados desde agosto en el Caribe bajo la excusa de combatir el narcotráfico.
Desde Caracas, el presidente Nicolás Maduro advirtió que su país enfrenta “una agresión permanente disfrazada de operaciones humanitarias o de seguridad”. En su discurso, acusó a Washington de buscar “crear el escenario para justificar una intervención militar bajo el argumento de la lucha antidrogas”.
Maduro insistió en que Venezuela “no es una amenaza para nadie” y que el 94 % de su población rechaza cualquier tipo de intervención extranjera. “Nuestro pueblo está preparado para defender su soberanía con la moral intacta”, afirmó.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, confirmó que continúan los ejercicios militares en todo el país, especialmente en las zonas costeras. Señaló que las maniobras “permiten mantener la preparación combativa ante cualquier intento de violar nuestro territorio”.
Las tensiones entre ambos países se intensificaron tras las declaraciones de Trump a mediados de octubre, cuando reconoció haber autorizado operaciones encubiertas de inteligencia dentro de Venezuela. Para el Gobierno de Maduro, esa admisión es la prueba de una política de intervención sistemática.
El Ejecutivo venezolano sostiene que Estados Unidos impulsa una estrategia integral de desestabilización que combina sanciones económicas, bloqueo financiero, guerra mediática y presión militar. Según Caracas, todas estas acciones buscan crear las condiciones para un cambio de régimen favorable a los intereses norteamericanos.
Mientras tanto, organizaciones internacionales han expresado preocupación por la escalada de tensiones. Expertos en política exterior advierten que el aumento de presencia militar estadounidense en el Caribe podría alterar el equilibrio geopolítico regional.




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