La falta de asignación directa de circulante hacia la banca privada empuja el valor del dólar oficial, alejando las posibilidades de retornar a la normalidad en el comercio.
El nuevo esquema de flotación flexible dispuesto por la gestión de Rodrigo Paz sigue mostrando signos de desequilibrio tras fijar el dólar oficial en 10,24 bolivianos. El incremento responde a la carencia de reservas físicas de la moneda extranjera en las agencias bancarias habilitadas del país.
La cotización informal se ubicó en un techo de 10,57 bolivianos, confirmando que las directrices oficiales no consiguieron absorber la demanda insatisfecha de la población. Las distorsiones en los precios reflejan que el mercado cambiario nacional no muestra señales de volver a la normalidad operativa por la falta de unificación de criterios técnicos.
Los análisis del sector financiero reiteran que la dotación inmediata de divisas a la banca comercial es la clave fundamental para estabilizar los indicadores actuales. Los especialistas alertan que si el Estado no canaliza recursos en dólares hacia los bancos, la cotización de la divisa mantendrá un ascenso sostenido en los próximos días.




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