El Gobierno alerta sobre intentos de desestabilización por intereses políticos.
El informe presentado por el vocero Jorge Richter detalla que Bolivia ha atravesado más de 7.000 episodios de conflictividad desde la llegada de Luis Arce al poder, muchos de ellos impulsados —según el Ejecutivo— por sectores interesados en frenar las reformas económicas y políticas del Gobierno.
Los bloqueos viales, marchas y protestas fueron protagonizados tanto por organizaciones sociales como por plataformas políticas que se oponen a la actual gestión. Entre los momentos más críticos están los bloqueos del Trópico de Cochabamba, los paros cívicos en Santa Cruz y los enfrentamientos en la Asamblea.
Richter subrayó que, pese a la complejidad del escenario, el Gobierno no ha abandonado su compromiso con la democracia. “Bolivia no colapsó gracias a una institucionalidad que funcionó con responsabilidad”, afirmó. El Gobierno sostiene que continuará apostando por el diálogo y el cumplimiento de la Constitución para enfrentar cualquier intento de desestabilización.




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