El precio de la carne de res en Bolivia continúa su ascenso imparable, a pesar de que el presidente Rodrigo Paz responsabilizó a los intermediarios por el aumento. Durante un encuentro con empresarios en Cochabamba, Paz defendió a los exportadores y afirmó que los incrementos no se deben al reciente acuerdo de exportación de carne a Egipto, sino a la especulación dentro del mercado interno.
“El problema no es la exportación a Egipto; el problema son los intermediarios que encarecen el producto injustamente”, declaró el mandatario. Según Paz, los exportadores cumplen con sus obligaciones y generan divisas esenciales para el país, mientras que los intermediarios buscan justificar el aumento de precios con argumentos que no corresponden.
El acuerdo de exportación firmado el 5 de diciembre contempla la venta de carne de res y pollo a Egipto, con el objetivo de fortalecer la economía nacional. Sin embargo, los consumidores locales no perciben beneficios; los precios de la carne siguen elevados, dificultando que muchas familias puedan adquirir cortes tradicionales como lomo, costilla o carne molida. La situación genera preocupación entre ciudadanos de diferentes regiones, quienes denuncian que el aumento impacta directamente en su alimentación y presupuesto.
Paz destacó la importancia de la seguridad jurídica y reglas claras para los exportadores, recordando que la inversión privada es clave para generar empleo y divisas. “La exportación es necesaria, pero no puede ser la excusa para que la carne se vuelva inaccesible para los bolivianos”, subrayó.
A pesar de estas declaraciones, la realidad del mercado refleja otra situación. Los precios de la carne de res no ceden y los intermediarios continúan inflando los valores en mercados y supermercados. Analistas del sector advierten que la cadena de comercialización, con múltiples actores que controlan la distribución, es un factor determinante en la escalada de precios.




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