La Verde sufrió su primera derrota en Azerbaiyán tras un partido de ida y vuelta, con cinco goles y una remontada paraguaya que llegó en el segundo tiempo.
Bolivia vivió su primera noche amarga en la Copa Mundial y Festival Sub-15 de la FIFA 2026. Después de tres victorias consecutivas, la selección nacional perdió 3-2 ante Paraguay en Bakú, Azerbaiyán, en un encuentro que tuvo cambios de ventaja, emociones y un desenlace adverso para los jóvenes bolivianos.
El partido arrancó cuesta arriba para la Verde. Apenas habían transcurrido tres minutos cuando Paraguay encontró el primer gol y obligó al conjunto nacional a reaccionar rápidamente. La respuesta boliviana no tardó: a los seis minutos llegó la igualdad mediante Isai Gutiérrez.y, cinco minutos después, el equipo nacional volvió a golpear para ponerse arriba en el marcador con gol de Matheus Rodríguez.

Con el 2-1 a favor, Bolivia tuvo la oportunidad de sostener su ventaja, pero la Albirroja encontró nuevamente el camino al arco a los 19 minutos y estableció el empate antes del descanso. El intercambio de golpes dejó todo abierto para una segunda parte en la que cada error podía resultar decisivo.
La definición llegó a los 25 minutos del segundo tiempo, cuando Paraguay anotó el tanto que terminó inclinando el partido a su favor. Bolivia buscó responder, pero no consiguió encontrar otra vez la precisión necesaria para cambiar el resultado. La selección nacional había mostrado capacidad para reaccionar y ponerse por delante, aunque esta vez sus argumentos ofensivos no alcanzaron para evitar la caída.

La derrota puso fin al arranque perfecto de la Verde, que había debutado con un triunfo por 2-0 frente a Gibraltar y luego superado a Tahití por 5-2 y a Seychelles por 1-0. Esos resultados le permitieron llegar al último compromiso de la fase inicial con nueve puntos y buenas sensaciones futbolísticas.
Pese al tropiezo, Bolivia y Paraguay continuarán en la competición. El formato de este certamen, que reúne a selecciones de todo el mundo y se disputa con ocho jugadores por equipo en dos tiempos de 20 minutos, establece una segunda fase organizada por niveles de rendimiento, de modo que todos los participantes sigan compitiendo hasta el cierre del torneo.
La Verde tendrá ahora el desafío de transformar la experiencia de este partido en aprendizaje, corregir los detalles que le costaron el resultado y recuperar su mejor versión para los próximos encuentros en Azerbaiyán.
