La falta de dólares y el incremento en el costo de insumos importados han generado una situación crítica para las bodegas artesanales de Uriondo. Claudia Sanguino, representante de este sector, detalló que desde la última cosecha, productos esenciales como botellas y corchos han experimentado un aumento significativo en su valor. Esta escalada de costos ha desestabilizado los precios de los vinos, afectando la rentabilidad de estos emprendimientos.
A pesar de estos desafíos, Sanguino señaló que la demanda de vinos artesanales ha aumentado notablemente en los últimos meses. «Pensamos que es porque no está entrando mucho contrabando,» explicó. Sin embargo, este aumento en la demanda no ha sido suficiente para compensar el alza en los costos de producción. Los precios de venta de los vinos han permanecido estáticos, mientras que el costo de la canasta familiar y los insumos ha subido, reduciendo considerablemente las utilidades.
Para abordar esta situación, Sanguino sugiere que es necesario un ajuste en los precios de las botellas de vino. «Debemos considerar un aumento de al menos un 2-3% en cada botella,» afirmó. Actualmente, una botella de vino artesanal se vende entre 20 y 25 bolivianos. Con el ajuste, el nuevo precio óptimo debería estar entre 27 y 28 bolivianos, lo que permitiría a las bodegas mantener su viabilidad económica y continuar produciendo vinos de alta calidad.
Este ajuste es crucial para la sostenibilidad de las bodegas artesanales del valle central de Tarija, conocido por la producción de vinos puros y jugos de uva de alta calidad. Sanguino subraya la necesidad de reunir al sector para evaluar y acordar los nuevos precios, garantizando así que los productores puedan seguir operando en un entorno económico cada vez más desafiante.
Vía El Periódico




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