La decisión de abandonar el tipo de cambio fijo y avanzar hacia un sistema cambiario flexible marca un nuevo rumbo para la política económica del país, en medio de la escasez de divisas y la presión inflacionaria.
El Banco Central de Bolivia (BCB) oficializó un giro trascendental en la política cambiaria nacional al anunciar que el país deja atrás el tipo de cambio fijo vigente durante más de una década y adopta un esquema más flexible. La medida, presentada por el presidente de la institución, David Espinoza, abre un escenario de ajustes y expectativas en el mercado financiero, especialmente por el impacto que podría tener en los precios, la inflación y la disponibilidad de dólares.
Durante una conferencia de prensa, Espinoza precisó que el régimen anterior, mantenido por el gobierno de Luis Arce, generó efectos negativos para la economía. Según explicó, la fijación del tipo de cambio produjo distorsiones que limitaron la competitividad interna, afectaron las exportaciones y redujeron la capacidad del país para enfrentar choques externos. En consecuencia, el BCB considera que la transición hacia un sistema más flexible permitirá corregir desequilibrios y mejorar el desempeño económico general.
El titular de la autoridad monetaria señaló que el nuevo esquema está orientado a favorecer un equilibrio sostenible en la balanza de pagos y en el comercio exterior. Asimismo, afirmó que la flexibilización cambiaria contribuirá a moderar presiones inflacionarias, uno de los principales desafíos actuales. “Nuestro objetivo es que la inflación vuelva a niveles adecuados, y la política cambiaria es una herramienta clave para ello”, indicó.
Como parte del proceso, el BCB confirmó que continuará publicando diariamente el valor referencial del dólar estadounidense, basado en las operaciones reales de compra y venta efectuadas por las Entidades de Intermediación Financiera (EIF). Esta actualización busca transparentar el comportamiento del mercado y brindar información oportuna a la población y al sector privado.
La cotización difundida por el BCB establece un precio de compra de 7,85 bolivianos y un precio de venta de 9,32 bolivianos por dólar. Estas cifras muestran una marcada diferencia respecto al tipo de cambio oficial de 6,96 bolivianos, vigente desde 2011, cuando el país operaba bajo mayores niveles de disponibilidad de divisas.




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