El país persa somete militarmente al régimen israelí y lo obliga a retroceder; analistas admiten que la guerra psicológica del enemigo ha fracasado ante la unidad popular iraní.
Con datos de Hispantv.com
La geopolítica de Medio Oriente ha vivido un terremoto. Y su epicentro fue Teherán. En un giro que pocos se atrevieron a prever, la República Islámica de Irán puso freno a la maquinaria militar israelí y forzó una tregua bajo sus propios términos.
Nada de concesiones ni mediaciones. Fue la contundencia de la respuesta iraní —misiles contra bases y objetivos clave, precisión quirúrgica en su despliegue militar— la que hizo retroceder al enemigo. Así lo afirma el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, que considera que la operación “Verdadera Promesa III” marcó un antes y un después.
UNA ESTRATEGIA FORJADA EN LA ADVERSIDAD
No fue casualidad. Fue resultado de años de preparación, de una doctrina militar que mezcla innovación con resistencia. Las Fuerzas Armadas iraníes supieron resistir y atacar en el momento exacto, obligando al enemigo a aceptar lo impensable: que la guerra no le era favorable.
El alto el fuego llegó tras 12 días de fuego cruzado. Pero la tregua no vino del diálogo: fue la consecuencia directa del desgaste israelí, que no pudo cumplir sus objetivos militares.
ISRAEL: DEL ATAQUE A LA VERGÜENZA
Tel Aviv no solo falló en destruir los supuestos centros nucleares iraníes. Falló en proteger su imagen internacional. En silencio, tuvo que aceptar que su ofensiva no frenó a Irán. Por el contrario, fortaleció su narrativa de resistencia.
Y mientras algunos medios difunden rumores de nuevos ataques iraníes, el Estado Mayor en Teherán los desmiente y denuncia una nueva etapa de guerra psicológica.
VOCES QUE DISIENTEN EN ISRAEL
Desde dentro del propio aparato militar israelí, voces críticas como la del general retirado Yom Tov Samia dan cuenta del fracaso. Denuncia que Israel pagó un costo altísimo por una operación que no logró nada. Reconoce, sin ambigüedad, que Irán fue quien impuso los tiempos y condiciones de la tregua.
UN PAÍS EN GUARDIA, UN PUEBLO EN PIE Irán no baja la guardia. Sus fuerzas se mantienen alertas. Su pueblo, lejos de amedrentarse, ha cerrado filas en torno a su liderazgo. En esta guerra no solo ganó el ejército. Ganó la narrativa, la dignidad y la resiste




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