El Banco Central de Bolivia mantiene su línea de acción basada en la solidez del sistema financiero y el impulso estratégico a la economía productiva.
Con el respaldo de indicadores financieros positivos y una política monetaria orientada al desarrollo, el Banco Central de Bolivia (BCB) implementó nuevas disposiciones que no solo fortalecen la capacidad crediticia del sistema financiero, sino que reafirman su compromiso con la estabilidad y sostenibilidad de la economía nacional.
A través de la Resolución de Directorio 079/2025, el ente emisor extendió la vigencia del Fondo para Créditos al Sector Productivo (Fondo CPRO), permitiendo a las Entidades de Intermediación Financiera (EIF) acceder a sus recursos hasta el 30 de diciembre de 2025, con proyección de operaciones hasta fines de 2026. Esta medida responde a una planificación responsable, que brinda horizontes más amplios para canalizar fondos hacia sectores clave.
La decisión del BCB no se basa únicamente en una necesidad coyuntural. Se enmarca en un diagnóstico integral que ratifica la estabilidad del sistema financiero nacional, verificada por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), cuyos reportes muestran altos niveles de solvencia, liquidez y crecimiento sostenido de la cartera crediticia.
En este contexto de solidez institucional, el Fondo CPRO se presenta como una herramienta eficaz y compatible con los lineamientos de política monetaria. Desde su puesta en marcha en 2022, ha dinamizado la economía real mediante el apoyo al crédito productivo, especialmente dirigido a micro y pequeñas empresas en áreas como manufactura, agricultura, ganadería y construcción.
El saldo actual del fondo asciende a casi Bs2.000 millones, disponibles para el sistema financiero en todo el país. Su aplicación se complementa con otra modificación estructural: el cambio en la composición del encaje legal exigido a los Bancos Múltiples y al Banco Público, que ahora pueden mantener hasta un 40% de su reserva obligatoria en Fondos en Custodia, en moneda nacional y en cualquier región del país.
Esta flexibilización permite mayor liquidez operativa a las entidades financieras, reduciendo costos de cumplimiento y facilitando un acceso más fluido a capital para atender la demanda de crédito. Según proyecciones del propio BCB, esta adecuación liberará cerca de Bs1.700 millones adicionales que podrán ser canalizados a operaciones concretas.
La medida se alinea también con la estrategia de modernización del sistema de pagos, que ha venido impulsando el uso de medios digitales y la eficiencia de las transacciones. Estas transformaciones no solo favorecen a los usuarios, sino que consolidan un ecosistema financiero más inclusivo, ágil y transparente.




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