RODOLFO SOLETO SARAVIA: “LA MODA NO CAMBIA, ES UN CÍRCULO QUE VUELVE”

agosto 30, 2026

El diseñador contó en Marco Sin Filtro cómo transforma telas, presupuestos y tendencias en vestidos únicos, además del trabajo que desarrolla para certámenes nacionales e internacionales.

Hay vestidos que empiezan mucho antes de que una modelo los luzca frente a una cámara. Nacen en una tienda de telas, en una textura que llama la atención, en una idea que aparece casi de inmediato o en la necesidad de resolver un diseño con los recursos disponibles. Para Rodolfo Soleto Saravia, diseñador de modas, esa parte del oficio es tan importante como el resultado que finalmente llega al público.
Durante una entrevista en el programa “MARCO SIN FILTRO”, Soleto habló de la moda desde un lugar poco visible: el trabajo que ocurre antes de que aparezcan las luces, las pasarelas y las fotografías. También contó cómo enfrenta los presupuestos actuales, de qué manera selecciona los materiales y cuáles son los próximos compromisos que marcarán su agenda.
LA MODA VUELVE SOBRE SUS PROPIOS PASOS
Para Soleto, hablar de nuevas tendencias no significa necesariamente hablar de una transformación permanente. Su mirada parte de una idea sencilla: muchas de las prendas que vuelven a las vitrinas ya estuvieron allí décadas atrás.
“La moda no cambia. Es como un círculo que va rotando”, explicó durante la conversación.
Los estilos de otras épocas regresan, pero no necesariamente de la misma manera. Cambian las telas, aparecen nuevas texturas y las técnicas de confección permiten darle otra apariencia a una propuesta que alguna vez ya fue conocida.
Por eso, un vestido de gala mantiene características que lo identifican, al igual que ocurre con un vestido de cóctel. Lo que puede modificar su apariencia, según el diseñador, es la manera en que se trabaja el material y se construye la pieza.
Ahí aparece una de las partes más personales de su oficio.
UNA TELA TAMBIÉN PUEDE CONVERTIRSE EN UNA IDEA
Soleto explicó que una de sus formas de comenzar un diseño consiste simplemente en recorrer una tienda y observar los materiales disponibles. No siempre llega con una imagen terminada en la cabeza. Muchas veces la tela es la que despierta la propuesta.
“Yo voy a una tienda y veo lo que hay en la tienda y ya mi cabeza está maquillando de cómo hacerlo el vestido”, relató.
El objetivo, según explicó, es conseguir que cada prenda tenga una característica propia y pueda convertirse en una pieza especial para quien la utilizará.
La selección de los materiales, sin embargo, también está condicionada por algo mucho más concreto: el presupuesto.
El diseñador reconoció que las condiciones económicas actuales han cambiado la forma de trabajar. Los recursos ya no son los mismos de años anteriores y eso obliga a buscar alternativas para reducir costos, especialmente cuando se trata de preparar vestuarios para participantes de certámenes.
Una de esas alternativas son los intercambios de prendas y servicios, una práctica que permite disminuir parte de los gastos.
EL PRECIO NO SIEMPRE DETERMINA EL RESULTADO
En la conversación surgió una pregunta habitual para quienes no conocen el trabajo detrás de la confección: ¿cómo distingue un diseñador una tela de buena calidad de otra que no lo es?
Soleto respondió desde la experiencia adquirida con los materiales. La observación y, sobre todo, el contacto directo con la tela forma parte de esa evaluación.
“Uno siempre nos palpa la tela”, señaló.
Pero también dejó claro que un buen resultado no depende exclusivamente de utilizar materiales costosos. En su trayectoria, aseguró haber realizado vestidos de gran impacto con presupuestos reducidos y telas que no necesariamente pertenecían a las gamas más altas.
La diferencia puede estar en lo que se hace con ese material.
“Es la creatividad del diseñador”, sostuvo al explicar por qué una pieza puede alcanzar un buen resultado incluso cuando los recursos económicos son limitados.
DETRÁS DE UNA CANDIDATA HAY MUCHO MÁS QUE UN VESTIDO
Una parte importante de su trabajo está relacionada con los certámenes de belleza. Soleto explicó que, una vez elegidas las representantes, las organizaciones pueden asignar diseñadores con los que mantienen acuerdos para preparar determinadas prendas.
En su caso, mencionó el trabajo desarrollado mediante convenios con Promociones Gloria. La tarea no consiste solamente en confeccionar un vestido bonito, sino en preparar una pieza específica para una representante que posteriormente puede viajar a otro país.
Ese proceso implica conocer las características de la candidata, el tipo de competencia y las necesidades que tendrá durante su participación.
Soleto mencionó entre sus próximos compromisos un viaje a Brasil previsto para el 6 de septiembre y otros trabajos que todavía están en proceso de definición. También habló de futuras asignaciones vinculadas con Promociones Gloria y Miss Bolivia.
EL DISEÑADOR QUE VIVE ENTRE VIAJES
La entrevista también permitió conocer una parte menos visible de su vida profesional. Aunque reside en Trinidad, Soleto explicó que su trabajo lo mantiene en movimiento constante.
“Hace cuatro años que ya vivo en Bolivia, que no sé dónde es”, comentó entre risas, al referirse a los continuos desplazamientos que realiza de acuerdo con los eventos y encargos.
Su trabajo lo lleva de un lugar a otro y esa dinámica hace que las redes sociales se hayan convertido en su principal vía de contacto con clientes y personas interesadas en sus diseños.
Durante el programa invitó a quienes siguen su trabajo desde distintos puntos del país a buscarlo en redes sociales como Rodolfo Soleto Saravia.
Pero detrás de esa exposición pública existe una rutina bastante menos glamorosa.
“Todo el mundo ve los trabajos realizados en una pantalla, pero nadie sabe lo que uno pasa para crear ese vestido, ese traje”, dijo.
Soleto habló de materiales que en ocasiones resultan difíciles de conseguir y de la participación de un equipo que acompaña cada producción. También contó que las jornadas pueden extenderse tanto que termina olvidándose incluso de comer.
“Uno se pone a trabajar y se olvida hasta de comer”, relató.
Es una escena que contrasta con la imagen final que llega al público: una modelo caminando frente a las cámaras, un vestido terminado y una fotografía que parece mostrar solamente unos minutos de trabajo. Para Soleto, detrás de esa imagen quedan horas de búsqueda, pruebas, decisiones, viajes y manos que trabajan lejos de las luces.

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