La propuesta ministerial de contratar profesionales independientes para cubrir vacíos pedagógicos en Santa Cruz desata indignación generalizada en los sectores urbano y rural de Bolivia.
El plan del ministro de Educación, Erick Sanjinés Chávez, de paliar la crisis de ítems en Santa Cruz abriendo las escuelas a profesionales de carreras ajenas a la docencia, unificó el rechazo de los maestros del país. Los trabajadores de la educación tildaron de irresponsable la postura de la autoridad y exigieron resolver las deudas históricas del sector.
La CTEUB reaccionó con dureza frente al argumento de Sanjinés, quien justificó su plan bajo la premisa de que a los profesores «no se los puede formar por arte de magia». Los dirigentes urbanos manifestaron que el verdadero problema radica en la falta de inversión del Estado, el retraso en el pago de haberes y la carencia de 6.000 ítems nuevos. Desmintieron los ataques ministeriales que tildan de negligentes al 30% de las bases. «La CTEUB rechaza las acusaciones sin sustento y la estigmatización del magisterio», expuso el documento oficial.
En esa misma línea, el bloque de maestros rurales denunció que abrir las escuelas a profesionales libres pisotea las normativas vigentes, la Ley 070 y la propia Constitución Política del Estado. Censuraron las encuestas gubernamentales que atacan su desempeño profesional y advirtieron que defenderán el monopolio de las normales de formación docente. Las confederaciones coincidieron en que el conflicto se solucionará cumpliendo los convenios firmados con el Poder Ejecutivo, inyectando capital al presupuesto educativo y cubriendo las 700.000 horas que faltan en el país.




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