El país enfrenta protestas, tensión política y rechazo social mientras el Gobierno mantiene acuerdos financieros externos para sostener reformas económicas y programas estatales en plena emergencia nacional.
El Banco Mundial ratificó su apoyo al gobierno de Rodrigo Paz y dejó abierta la posibilidad de continuar acompañando financieramente al país, mientras Bolivia atraviesa uno de los periodos de mayor presión económica y conflictividad social de los últimos años.
En febrero, el organismo aprobó un crédito de 200 millones de dólares destinado a proyectos sociales y atención de sectores vulnerables. El desembolso aún permanece paralizado debido a que requiere autorización de la Asamblea Legislativa.
Carlos Felipe Jaramillo Cordeiro Guerra, representante del Banco Mundial, sostuvo que la prioridad es respaldar al Ejecutivo para que mantenga “el rumbo” de las reformas económicas y continúe con la reducción de subvenciones estatales a los combustibles.
La eliminación de esos subsidios fue una de las primeras medidas asumidas por Paz tras llegar al poder en noviembre y derivó en un fuerte incremento de precios en carburantes y transporte.
Las decisiones provocaron movilizaciones impulsadas por la COB, organizaciones campesinas, sectores indígenas, maestros y productores cocaleros del Chapare. Los enfrentamientos registrados durante las protestas dejaron al menos tres personas fallecidas y profundizaron la crisis política y social en el país.




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