MOLESTIA EN EL PAÍS POR EL GASOLINAZO DE PAZ

diciembre 19, 2025

El Decreto Supremo 5503 elevó combustibles, impactó tarifas municipales, interprovinciales e interdepartamentales, y activó paros, bloqueos anunciados y rechazos sindicales, mineros, gremiales y campesinos en todo el país boliviano actual.

La aplicación del Decreto Supremo 5503, dispuesto por el presidente Rodrigo Paz, provocó una reacción inmediata y extendida en distintos sectores sociales del país. La molestia se manifestó de manera mayoritaria, mientras el respaldo público a la medida fue limitado. El primer efecto concreto se evidenció en el transporte, con incrementos en tarifas urbanas, interprovinciales e interdepartamentales, reportados por federaciones sindicales y usuarios en varias regiones.

En La Paz, el transporte sindicalizado activó la protesta más visible. La Federación Departamental de Choferes confirmó un paro de 24 horas desde las 00:00 de este viernes. Su secretario ejecutivo, Edson Valdez, informó en conferencia de prensa que la determinación fue asumida en ampliado y que la demanda central es la abrogación del decreto. La dirigencia advirtió que, ante la falta de respuesta del Ejecutivo, la medida se ampliará a un paro indefinido a partir del lunes.

El impacto se replicó en otros departamentos. Federaciones de choferes de Santa Cruz, Cochabamba y Oruro comunicaron su disposición a coordinar acciones con La Paz. Dirigentes regionales señalaron que el incremento del precio del combustible fue trasladado de forma directa a tarifas y fletes, alterando costos operativos y el servicio regular. En rutas interprovinciales e interdepartamentales, operadores confirmaron ajustes en pasajes y restricciones de frecuencia.

Desde el sector minero, la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) emitió un pronunciamiento público de rechazo. En el documento, los dirigentes advirtieron que el aumento del combustible incide en los costos de producción y en la economía de los trabajadores. La organización anunció movilizaciones escalonadas y dejó abierta la posibilidad de medidas de alcance nacional, conforme a sus resoluciones internas.

El comercio gremial también expresó desacuerdo. Representantes del sector anunciaron bloqueos intermitentes y la ampliación de medidas de presión. Dirigentes señalaron que el encarecimiento del combustible incrementa los costos de transporte y distribución, presionando los precios de productos básicos. La posición fue ratificada en declaraciones públicas de organizaciones locales y asociaciones de mercados.

El transporte pesado e interdepartamental evaluó un cese de actividades y bloqueos en rutas troncales. Sus dirigentes demandaron garantías de abastecimiento de diésel y mecanismos de compensación ante el incremento de costos operativos. En zonas rurales, organizaciones campesinas y productivas anticiparon movilizaciones locales por el encarecimiento del traslado de insumos y productos agrícolas.

Autoridades originarias de ayllus de Potosí y Oruro sostuvieron reuniones con el vicepresidente Edmand Lara, quien expresó públicamente su rechazo a las medidas adoptadas por el Ejecutivo. En paralelo, la Central Obrera Boliviana convocó a un ampliado de emergencia con la participación de sus organizaciones afiliadas. Su secretario ejecutivo, Mario Argollo, afirmó en conferencia de prensa que la medida afecta de forma directa a trabajadores y sectores con menores ingresos.

En contraste, la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia expresó respaldo al levantamiento de la subvención a los combustibles como parte de un ordenamiento económico. La Cámara Agropecuaria del Oriente solicitó políticas complementarias para mitigar el impacto en costos productivos y garantizar el abastecimiento de diésel. El Gobierno reiteró su apertura al diálogo, aunque confirmó la vigencia del Decreto Supremo 5503.

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