La Gobernación activó la declaratoria de desastre departamental tras constatar daños severos por lluvias, crecidas y deslizamientos que superan su capacidad financiera, operativa y técnica, poniendo en riesgo poblaciones, producción y ecosistemas.
Las lluvias persistentes y la crecida sostenida de ríos llevaron al departamento de Santa Cruz a una situación crítica. Mediante el Decreto Departamental N° 512, la Gobernación declaró oficialmente el desastre departamental, luego de verificar que la magnitud de los daños provocados por inundaciones, desbordes, derrumbes y deslizamientos supera ampliamente su capacidad de respuesta.
La emergencia golpea con mayor fuerza a los municipios de El Torno, Porongo, Warnes y Montero. En el caso de El Torno y Porongo, la situación ya obligó a emitir declaratorias de desastre municipal, mientras que en el resto de las zonas afectadas continúan las evaluaciones técnicas y el despliegue de ayuda de emergencia.
El asambleísta departamental Zvonko Matkovic Ribera explicó que la decisión fue adoptada tras constatar que los recursos humanos, logísticos y financieros del Gobierno Autónomo Departamental resultan insuficientes frente a la escala del evento climático. “Estamos ante una emergencia que ha sobrepasado nuestra capacidad de atención con medios propios”, señaló, al justificar la medida asumida.
Informes técnicos elaborados por instancias especializadas describen el escenario como un desastre hidrometeorológico en desarrollo, marcado por una variabilidad climática extrema. Las lluvias intensas y prolongadas provocaron crecidas continuas y alteraciones peligrosas en los cauces de varios ríos, siendo el río Grande el más afectado. En total, se identificaron 198 puntos críticos activos en las cuencas de los ríos Grande, Piraí, Yapacaní, Ichilo y Parapetí.
El impacto territorial es amplio y preocupante. Se estima que más de 356 mil hectáreas se encuentran en áreas susceptibles de inundación, con cerca de 255 mil personas expuestas a riesgo directo. A ello se suma una población superior a los 2,2 millones de habitantes en riesgo indirecto, debido a afectaciones en caminos, servicios básicos, producción agrícola y ganadera, además de ecosistemas estratégicos.
Las consecuencias no se limitan a Santa Cruz. Las autoridades advierten que la emergencia podría tener efectos interdepartamentales, especialmente por la posibilidad de que las crecidas afecten al departamento del Beni, agravando un escenario regional ya vulnerable por la temporada de lluvias.
El Decreto Departamental N° 512 recuerda que, previamente, el 5 de noviembre de 2025, la Gobernación había declarado emergencia departamental mediante el Decreto N° 510. Sin embargo, la persistencia y agravamiento de las condiciones climáticas obligaron a elevar el nivel de alerta. El nuevo decreto reconoce un riesgo inminente para la vida, la salud, la biodiversidad y la seguridad alimentaria y económica del departamento.




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