El Vicepresidente respalda al nuevo comandante Mirko Sokol, pero anuncia vigilancia estricta y exige resultados inmediatos en la depuración de las unidades más comprometidas con delitos internos.
El vicepresidente del Estado, Edmand Lara, expresó nuevamente su postura sobre la designación del general Mirko Sokol como líder de la Policía Boliviana, en un mensaje divulgado este viernes. Con firmeza en su tono y en su mirada hacia el futuro institucional, señaló que el respaldo al nuevo comandante estará condicionado a una acción inquebrantable contra la corrupción que continúa dañando a la entidad policial.
Lara explicó que su confianza inicial en Sokol no surge de rumores ni de cálculos políticos, sino de una revisión consciente de testimonios de oficiales y excamaradas que han seguido la carrera del nuevo jefe policial. Según relató, todas las referencias apuntan a una figura que no estuvo involucrada en sectores marcados por la irregularidad y que trabajó principalmente en la formación de nuevos efectivos, “donde se forja el carácter y el servicio”.
En su discurso, el Vicepresidente mencionó que lo que necesita Bolivia es un comandante que no tema enfrentar la red interna de complicidades que ha permitido que la corrupción avance sin freno. Aseguró que Sokol tiene ahora la oportunidad de demostrar que su independencia no es solo una percepción, sino una línea de conducta que lo acompañará en todo su mandato.
“Quien quiera proteger a corruptos no tendrá cabida en esta etapa”, remarcó, apuntando directamente a aquellos sectores dentro de la Policía que han utilizado la institución para enriquecerse o encubrir delitos. Complementó que el país no puede seguir viendo cómo la seguridad ciudadana se desploma mientras la desconfianza hacia los uniformados se profundiza.
Lara, cuya campaña electoral estuvo marcada por la promesa de intervenir la estructura policial para limpiarla desde adentro, reiteró que su apoyo vendrá acompañado de un seguimiento estricto. Puntualizó que la Vicepresidencia será un aliado para implementar mejoras en las condiciones de trabajo de los efectivos honestos, pero también un vigilante severo frente a aquellos que intenten obstaculizar la transformación.
El Vicepresidente volvió a identificar las unidades más críticas: Tránsito, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen y Diprove. Sostuvo que, en esos espacios, la población ha sido víctima de extorsiones sistemáticas e injusticias que socavan su confianza en el Estado.
Advirtió que mantener a funcionarios que fomentan o protegen actos ilícitos significará tomar decisiones drásticas, incluyendo remociones inmediatas y procesos internos rigurosos. Señaló que el país no puede darse el lujo de seguir protegiendo a quienes pisotean el uniforme que un día juraron honrar.




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