Tras 20 años de denuncias de persecución y corrupción, el presidente anunció la eliminación del ministerio, acompañado por su nuevo ministro Jorge Franz García.
El cierre del Ministerio de Justicia y Transparencia Institucional fue anunciado como un acto de ruptura con el pasado. Rodrigo Paz recordó que la cartera acumuló denuncias durante dos décadas, “7.300 días de persecución y venta de sentencias”, y que su existencia respondía más a intereses políticos que al servicio de la ciudadanía.
La crisis que precipitó la decisión tuvo nombre propio: Freddy Vidovic. El exministro negó tener procesos pendientes, pero el Tribunal Supremo de Justicia confirmó una sentencia ejecutoriada en su contra. Paz explicó que mantenerlo en el gabinete habría generado un “escenario jurídico complicado” para todo el gobierno.
En reemplazo, Jorge Franz García asumió el cargo con la condición de clausurar la cartera. “Este paso se da para darle garantías al sistema judicial de sus reformas”, dijo, ratificando que la justicia no puede seguir sometida a la política.
El presidente insistió en que la medida honra su palabra y abre camino a una nueva etapa institucional. “El ministerio de justicia ha muerto y lo vamos a enterrar bien enterradito para que no vuelva el terrorismo de Estado a perseguir a los bolivianos”, afirmó.
Aunque no precisó qué entidad asumirá las funciones del ministerio, Paz aseguró que la decisión busca construir una “buena justicia” como base de una “buena democracia”.




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