ONU EXIGE A ESTADOS UNIDOS CESAR ATAQUES NAVALES ILEGALES

octubre 31, 2025

El Alto Comisionado de Derechos Humanos denunció los bombardeos estadounidenses a presuntas embarcaciones con drogas en aguas del Caribe y el Pacífico, señalando violaciones graves a las normas internacionales y a la vida humana.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) emitió este viernes una advertencia contundente al Gobierno de Estados Unidos por la serie de ataques ejecutados desde principios de septiembre contra supuestas “narcolanchas” en el Caribe y el Pacífico. Las operaciones, realizadas bajo el argumento del combate al narcotráfico, han dejado más de sesenta personas muertas, la mayoría sin identificar, lo que ha generado preocupación y condena internacional.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, calificó las acciones militares de “inaceptables” y sostuvo que no existe “ninguna justificación legal” para el uso de fuerza letal en tales circunstancias. “El derecho internacional es claro: la fuerza mortal solo puede emplearse como último recurso ante una amenaza inmediata. Ninguna evidencia muestra que las víctimas representaran tal peligro”, declaró desde Ginebra.

Türk pidió al gobierno estadounidense detener de inmediato los bombardeos y abrir investigaciones independientes que permitan esclarecer los hechos. En su declaración, subrayó que toda acción militar fuera de un conflicto armado regulado por el derecho internacional humanitario podría constituir una ejecución extrajudicial. “Cada vida humana tiene valor, incluso en contextos de lucha contra el narcotráfico. Ningún Estado puede colocarse por encima de la ley”, advirtió.

Los ataques se enmarcan en una nueva estrategia militar impulsada por Washington, que desde agosto ha desplegado buques de guerra, aviones de combate y submarinos cerca de las costas de Venezuela y Centroamérica. Estados Unidos afirma que sus fuerzas buscan desmantelar redes de tráfico de drogas, pero no ha presentado pruebas concretas sobre los supuestos blancos de sus operaciones.

En América Latina, la respuesta no se hizo esperar. Venezuela calificó las acciones como una agresión directa y reiteró su denuncia sobre la existencia de una “guerra multiforme” planificada desde Washington para socavar su soberanía. El presidente Nicolás Maduro señaló que su país enfrenta una ofensiva militar y mediática destinada a justificar una intervención. “Es un ataque disfrazado de lucha antidroga, con el verdadero propósito de imponer un gobierno títere y apoderarse de nuestros recursos”, manifestó durante un acto transmitido por la televisión estatal.

El mandatario recordó que desde hace diez semanas su país vive una escalada militar en el mar, acompañada de una “guerra comunicacional” que busca instalar narrativas favorables a una intervención extranjera. “No solo bombardean lanchas, también bombardean la verdad”, afirmó.

Ante las amenazas, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) desplegó ejercicios de defensa en los principales puntos costeros del país, junto con la Milicia y cuerpos de seguridad civiles. El general Domingo Hernández Lárez, jefe del Comando Estratégico Operacional, explicó que las maniobras buscan “asegurar la preparación integral ante cualquier intento de violación del territorio nacional”.

Paralelamente, el presidente estadounidense Donald Trump confirmó a mediados de octubre que autorizó operaciones encubiertas de la CIA en territorio venezolano, lo que incrementó las tensiones. Maduro respondió con dureza: “¿Desde cuándo no interviene la CIA en América Latina? Lo han hecho por décadas y hoy siguen conspirando contra nuestro pueblo”.

El pronunciamiento de la ONU sumó respaldo de organizaciones humanitarias y gobiernos de la región. Amnistía Internacional exigió que Estados Unidos rinda cuentas por las muertes provocadas en las operaciones marítimas, mientras que Human Rights Watch pidió que se permita el acceso de observadores independientes a las zonas donde ocurrieron los ataques.

En Washington, el Pentágono evitó responder a las acusaciones, limitándose a reiterar que las operaciones buscan “mantener la seguridad regional”. Sin embargo, expertos en derecho internacional señalaron que los ataques podrían violar los artículos 6 y 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que protegen el derecho a la vida y al debido proceso.

El Alto Comisionado Türk insistió en que ninguna estrategia de seguridad puede justificar la pérdida arbitraria de vidas humanas. “Los Estados deben actuar dentro de la ley, no fuera de ella. Si los responsables no son investigados, se perpetúa la impunidad y se erosiona la confianza global en las instituciones”, señaló.

Diversos diplomáticos en Ginebra coincidieron en que las denuncias contra Washington podrían derivar en un debate formal dentro del Consejo de Derechos Humanos. De ser admitido, el caso abriría un precedente sin antecedentes recientes sobre el control internacional de las operaciones militares de la mayor potencia del mundo.

Mientras tanto, las familias de las víctimas permanecen sin respuestas. Ninguna autoridad estadounidense ha confirmado las identidades de los fallecidos ni el destino de los restos recuperados del mar. En muchas costas del Caribe, pescadores y comunidades costeras expresan temor por los bombardeos nocturnos y exigen explicaciones sobre lo que ocurre en sus aguas.

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